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Expertos de los Jardines Kew en Londres (Gran Bretaña) y del Jardín Botánico de Missouri (EE UU) han elaborado la base de datos botánica más completa creada hasta la fecha,
que incluye una lista con 1,25 millones de nombres de plantas. El
objetivo es resolver uno de los problemas básicos de la botánica:
determinar qué nombre corresponde a cada especie. Durante muchos años,
las mismas especies han sido etiquetadas con diferentes nombres en
distintos países, lo que ha dificultado su identificación. "Imagine que
trata de hallar todo lo que se ha publicado sobre una planta: qué
sustancias químicas contiene, si es venenosa o no, dónde se encuentra",
explica Alan Paton, del Jardín Botánico Real en Kew. "Para hallar esa
información, uno tiene que conocer todos los nombres científicos que se
le han puesto".
En la nueva lista, disponible online en www.theplantlist.com, figuran más de un millón de nombres científicos, de los cuáles 300.000 son nombres aceptados para especies vegetales, 480.000 son sinónimos de los anteriores, y el resto aún no ha sido identificado. El nombre más largo de la lista es Ornithogalum adseptentrionesvergentulum. Y el nombre más corto es Poa fax.
Una de cada cinco especies vegetales conocidas se encuentra actualmente en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés). La pérdida de hábitat, el cambio climático, la polución y las especies invasivas son sus mayores enemigos
En la nueva lista, disponible online en www.theplantlist.com, figuran más de un millón de nombres científicos, de los cuáles 300.000 son nombres aceptados para especies vegetales, 480.000 son sinónimos de los anteriores, y el resto aún no ha sido identificado. El nombre más largo de la lista es Ornithogalum adseptentrionesvergentulum. Y el nombre más corto es Poa fax.
Una de cada cinco especies vegetales conocidas se encuentra actualmente en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés). La pérdida de hábitat, el cambio climático, la polución y las especies invasivas son sus mayores enemigos
Conocer el clima y la meteorología de hace decenas, cientos y miles de años nos permite adelantarnos a posibles sucesos como glaciaciones, huracanes, deshielo, etcétera. Según un estudio de la Universidad Rovira i Virgili (URV),
solo el 20 por ciento de los datos climáticos está en formato digital,
lo que complica su estudio y anticipación ante futuros eventos
meteorológicos.
"Si contáramos con todos los datos históricos registrados, podríamos
evaluar con mayor fiabilidad con qué frecuencia pueden ocurrir estos
fenómenos en el futuro". Explica Manola Brunet, investigadora del Centro
para el Cambio Climático en la URV. Y es que, según un análisis llevado
a cabo por esta científica, el 80 por ciento de los datos climáticos mundiales no están digitalizados.
Este problema es más grave en unas partes del mundo que en otras. En
continentes como Sudamérica o África la situación es aún peor, según el
estudio Climate Research, lo que pone de manifiesto la
necesidad de recuperar la información registrada en soportes perecederos
como cuadernos o libretas.
La situación en España
Sin embargo la situación en nuestro país no es tan grave. Como
explican desde SINC, al igual que en algunos países del primer mundo
como Canadá, Holanda, Noruega y Estados Unidos, en España se permite el
acceso parcial a los datos históricos del clima.
Otros estados, sin embargo, a pesar de ser países desarrollados y
disponer de medios suficientes no siguen las recomendaciones de la Organización Meteorológica Mundial, desde donde se insta a compartirlos.
Según la investigadora, "no descifrar los mensajes que encierran los registros climáticos del pasado conllevará perjuicios socioeconómicos, ya que seremos incapaces de afrontar los impactos actuales y futuros asociados al cambio climático".
Hoy 3 de octubre se celebra en todo el mundo el Día Mundial del Hábitat. En esta edición, el tema es «Las ciudades y cambio climático». Además, la celebración se produce justamente en el mes en el que se prevé alcanzar los siete mil millones de habitantes en el planeta.
Las proyecciones indican que esa cifra aumentará a dos tercios en poco
más de una generación, señala un mensaje de Joan Clos, director
ejecutivo de ONU-Hábitat. "Debemos tener presente que las repercusiones
más importantes de los desastres climáticos empiezan y terminan en las
ciudades", alerta Clos.
Recopilamos siete datos que te pueden interesar sobre la relación entre el cambio climático y las ciudades.
1. Un estudio de la Red de Investigación en Cambio Climático Urbano (UCCR) calcula que para el 2050 la cantidad de habitantes urbanos casi se duplicará, pasando de los 3.400 millones que hay actualmente a 6.300 millones.
2. La proporción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provocadas por el hombre (o antropogénicas) procedentes de las ciudades podrían estar entre un 40 y un 70 por ciento, según el reciente informe Ciudades y Cambio Climático: Informe Mundial sobre los Asentamientos Humanos, 2011.
3. El efecto isla de calor que provoca el hormigón en las zonas urbanas hace que, en verano, las ya de por sí elevadas temperaturas suban más en las ciudades que en las zonas rurales. Las islas de calor pueden aumentar la demanda de energía para poner en marcha aparatos de aire acondicionado, que liberan más aire caliente al aire y gases efecto invernadero, lo que caldea aún más el ambiente urbano.
4. Según un estudio publicado en la revista Current Opinion in Environmental Sustainability, las principales amenazas que se ciernen sobre las ciudades en relación con el cambio climático incluyen el aumento de las tormentas y lluvias torrenciales, que pueden inundar áreas costeras, y las olas de calor prolongadas, que calientan las ciudades más que las áreas que las rodean.
5. Los impactos del cambio climático serán especialmente duros en las zonas costeras bajas donde se encuentran algunas de las ciudades más grandes del mundo. Aunque representan solo el 2 por ciento del área terrestre total, aproximadamente el 13 por ciento de la población urbana mundial vive en estas zonas, y la mayor concentración está en Asia.
6. Una encuesta sobre los planes del cambio climático llevada a cabo recientemente en 30 ciudades de todo el mundo indicó que las acciones de mitigación del cambio climático más que mejor se están aplicando en transporte son las relativas a la creación de transporte público.
7. Más de la mitad de las personas de todo el mundo viven ahora en áreas urbanas, una proporción que crece rápido. Solo las 50 ciudades más grandes del mundo tienen más población (500 millones de personas) que todo EE UU.
Recopilamos siete datos que te pueden interesar sobre la relación entre el cambio climático y las ciudades.
1. Un estudio de la Red de Investigación en Cambio Climático Urbano (UCCR) calcula que para el 2050 la cantidad de habitantes urbanos casi se duplicará, pasando de los 3.400 millones que hay actualmente a 6.300 millones.
2. La proporción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provocadas por el hombre (o antropogénicas) procedentes de las ciudades podrían estar entre un 40 y un 70 por ciento, según el reciente informe Ciudades y Cambio Climático: Informe Mundial sobre los Asentamientos Humanos, 2011.
3. El efecto isla de calor que provoca el hormigón en las zonas urbanas hace que, en verano, las ya de por sí elevadas temperaturas suban más en las ciudades que en las zonas rurales. Las islas de calor pueden aumentar la demanda de energía para poner en marcha aparatos de aire acondicionado, que liberan más aire caliente al aire y gases efecto invernadero, lo que caldea aún más el ambiente urbano.
4. Según un estudio publicado en la revista Current Opinion in Environmental Sustainability, las principales amenazas que se ciernen sobre las ciudades en relación con el cambio climático incluyen el aumento de las tormentas y lluvias torrenciales, que pueden inundar áreas costeras, y las olas de calor prolongadas, que calientan las ciudades más que las áreas que las rodean.
5. Los impactos del cambio climático serán especialmente duros en las zonas costeras bajas donde se encuentran algunas de las ciudades más grandes del mundo. Aunque representan solo el 2 por ciento del área terrestre total, aproximadamente el 13 por ciento de la población urbana mundial vive en estas zonas, y la mayor concentración está en Asia.
6. Una encuesta sobre los planes del cambio climático llevada a cabo recientemente en 30 ciudades de todo el mundo indicó que las acciones de mitigación del cambio climático más que mejor se están aplicando en transporte son las relativas a la creación de transporte público.
7. Más de la mitad de las personas de todo el mundo viven ahora en áreas urbanas, una proporción que crece rápido. Solo las 50 ciudades más grandes del mundo tienen más población (500 millones de personas) que todo EE UU.
"Ríos en crisis", alerta la portada del último número de la revista Nature.
Las cifras del informe al que hace referencia son apabullantes: el
estrés ambiental, la escorrentía agrícola, la contaminación y las
especies invasoras amenazan los ríos que sirven al 80% de la población mundial. Y estas amenazas también ponen en peligro la biodiversidad del 65% de los hábitats de agua dulce.
El estudio ha permitido el análisis de los efectos de la contaminación, las presas y embalses, el uso excesivo del agua, las escorrentías agrícolas o las pérdidas de pantanos, entre otros aspectos. Según los autores, los resultados son "cautelosos", porque no cuentan con la suficiente información de factores de estrés adicionales como compuestos farmacéuticos y residuos mineros.
Los investigadores advierten que "no se puede seguir examinando la seguridad del agua para los humanos y las amenazas de la biodiversidad de forma independiente". De hecho, advierten, muchos factores de estrés amenazan la seguridad del agua, como los embalses, conllevan pocos efectos negativos en el suministro de agua de los humanos pero desafían "significativamente" la biodiversidad acuática, ya que dificultan las rutas de migración y cambian los regímenes del flujo del agua.
El estudio destaca también los altos niveles de amenazas de incidentes para la seguridad del agua de los humanos en países desarrollados y en vías de desarrollo en todo el mundo. Entre las zonas afectadas se encuentran EE UU, prácticamente toda Europa y gran parte de Asia Central, Oriente Medio, el subcontinente indio y el este de China.
El estudio ha permitido el análisis de los efectos de la contaminación, las presas y embalses, el uso excesivo del agua, las escorrentías agrícolas o las pérdidas de pantanos, entre otros aspectos. Según los autores, los resultados son "cautelosos", porque no cuentan con la suficiente información de factores de estrés adicionales como compuestos farmacéuticos y residuos mineros.
Los investigadores advierten que "no se puede seguir examinando la seguridad del agua para los humanos y las amenazas de la biodiversidad de forma independiente". De hecho, advierten, muchos factores de estrés amenazan la seguridad del agua, como los embalses, conllevan pocos efectos negativos en el suministro de agua de los humanos pero desafían "significativamente" la biodiversidad acuática, ya que dificultan las rutas de migración y cambian los regímenes del flujo del agua.
El estudio destaca también los altos niveles de amenazas de incidentes para la seguridad del agua de los humanos en países desarrollados y en vías de desarrollo en todo el mundo. Entre las zonas afectadas se encuentran EE UU, prácticamente toda Europa y gran parte de Asia Central, Oriente Medio, el subcontinente indio y el este de China.
Prevenir mejor que curar
"Hemos desvelado un amplio operativo de la gestión principal a escala mundial. En el mundo industrializado tendemos a comprometer nuestras aguas superficiales y, después, intentamos solucionar los problemas invirtiendo miles de millones de dólares en cada uno de ellos. Podemos permitirnos hacer eso en los países ricos, pero los pobres no pueden correr con esos gastos", declara Charles J. Vörösmarty, autor del estudio y profesor en la Escuela de Ingeniería Grove (EE UU).
?Tal y como sucede con la medicina preventiva, el estudio demuestra que diagnosticar y después limitar las amenazas en su fuente de origen local, en lugar de a través de costosos remedios y rehabilitación, es más efectivo y es el enfoque más sensato para asegurar la seguridad mundial del agua tanto para los humanos como para la biodiversidad acuática?, aclara Vörösmarty.
Un loro capaz de desarrollar la inteligencia de un niño de cinco años,
una cacatúa que abre cinco cerrojos sin entrenamiento, un perro que
reconoce más de mil vocablos, un chimpancé que aprende el lenguaje de
signos… Todos estos experimentos representan un desafío no solo para los
demás animales
que se enfrentan a ellos de igual a igual, sino para el propio ser
humano, una especie que se denomina a sí misma Homo sapiens sapiens. En
este artículo conoceremos algunos ejemplos individuales de inteligencia
animal que harán que muchos de nosotros dejemos de mirar por encima del
hombro a nuestra mascota.
El radar Mini-SAR de la NASA, instalado en el satélite indio Chandrayaan-1, ha detectado más de 40 pequeños cráteres lunares de un tamaño de 1,6 a 15 kilómetros, todos llenos de hielo. "Aunque el monto total de hielo depende de su grosor en cada cráter, se estima que podría haber al menos 600 millones de toneladas métricas de agua congelada en el satélite", indicó la NASA en un comunicado.
El hallazgo "muestra que la Luna es un destino más interesante y atractivo en el terreno científico, operativo y de la exploración de lo que pensábamos previamente", según afirma Paul Spudis, principal investigador del experimento Mini-SAR en el Lunar and Planetary Institute de Houston, Texas (EEUU).
El Mini-SAR ha pasado el último año haciendo un mapa de los cráteres lunares que están permanentemente en la sombra y que no son visibles desde la Tierra, usando las propiedades de polarización de las ondas de radio.
Los hallazgos del radar, que serán difundidos en la revista Geophysical Research Letters, son consistentes con descubrimientos de otros instrumentos de la NASA. El Moon Mineralogy Mapper de la NASA, también a bordo del satélite indio Chandrayaan-1, descubrió moléculas de agua en los polos de la Luna, mientras que el Lunar Crater Observation and Sensing Satellite (LCROSS) de la NASA detectó recientemente vapor de agua.
El hallazgo "muestra que la Luna es un destino más interesante y atractivo en el terreno científico, operativo y de la exploración de lo que pensábamos previamente", según afirma Paul Spudis, principal investigador del experimento Mini-SAR en el Lunar and Planetary Institute de Houston, Texas (EEUU).
El Mini-SAR ha pasado el último año haciendo un mapa de los cráteres lunares que están permanentemente en la sombra y que no son visibles desde la Tierra, usando las propiedades de polarización de las ondas de radio.
Los hallazgos del radar, que serán difundidos en la revista Geophysical Research Letters, son consistentes con descubrimientos de otros instrumentos de la NASA. El Moon Mineralogy Mapper de la NASA, también a bordo del satélite indio Chandrayaan-1, descubrió moléculas de agua en los polos de la Luna, mientras que el Lunar Crater Observation and Sensing Satellite (LCROSS) de la NASA detectó recientemente vapor de agua.
Un estudio dirigido por Dan Kahan, profesor de Derecho de la Universidad de Yale, ha llegado a la conclusión que la política y las matemáticas son incompatibles.
Tanto que nuestras pasiones políticas pueden incluso socavar nuestras
habilidades más básicas de razonamiento. Kahan y su equipo, en su
mayoría psicólogos, encontraron que cuando se trata de cuestiones
controvertidas o, si la ideología política está en juego, la capacidad de las personas para hacer correctamente una operación de matemáticas se ve afectada por sus creencias.
El estudio, que contó con 1.111 participantes, tuvo un ingenioso proceso.
Al principio, se les preguntó a los voluntarios por sus creencias
políticas, y también se les realizó un cuestionario diseñado para medir
su capacidad de razonamiento matemático. Después, expusieron una serie
de datos y los contextualizaron en dos temas completamente distintos:
uno aséptico, consistente en un falso ensayo clínico de una crema para
la dermatitis y otro con una fuerte carga política que trataba sobre la
posesión de armas.
Si bien ambas investigaciones estaban planteadas de la misma forma, la respuesta ante cada una de ellas fue radicalmente distinta.
En el primer caso, el de la crema, una mayor proporción de examinados
fue capaz de interpretar correctamente los datos, mientras que en el
segundo hacían mejor las cuentas aquellos a los que favorecía en su
postura política.
Los demócratas liberales lo hicieron casi a la perfección cuando la
respuesta correcta era que 'la prohibición de portar armas disminuye la
delincuencia' (versión C del experimento), un resultado acorde con su
ideario a favor del control de armas. Pero demostraron hacerlo mucho
peor cuando la respuesta correcta era que 'aumentaba la delincuencia en
las ciudades que promulgan la prohibición' (versión D del experimento) .
Ocurría
lo contrario con los republicanos conservadores: lo hicieron genial
cuando la respuesta correcta era que 'la prohibición no funciona'
(versión D), pero mal cuando la respuesta correcta era que 'sí lo hace'
(versión C).
Según la matemática Clara Grima,
con quien comentamos los resultados del estudio dirigido por el
profesor de Yale: "lo que nos viene a decir es que en la interpretación
de dichos datos gran parte de la población se muestra insegura y, por
tanto, cuando es algo que no afecta a sus posición política, el análisis se ve menos influenciado por otros elementos que sí aparecen en el caso del contexto político".







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